Yo creía que se trataba de una afección de la garganta; sin embargo, después de varios estudios me diagnosticaron informado no Hodgkin que es un tipo de cáncer que afecta predominantemente los gánglios linfáticos, los cuales constituyen el sistema inmunológico del organismo, comenta el señor José Manuel Dávila Campos, catedrático del IPN.
El profesor refiere que durante muchos años su trabajo lo mantenía en contacto con tecnología que emitía radiaciones, lo que le pudo desarrollar el mal y ha logrado sobrevivir al linfoma agresivo que padece desde hace tres años gracias a las sesiones de radio y quimioterapia.
¿Cuál es la sintomatología?
Esta enfermedad se caracteriza por la hinchazón de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas, las ingles o en el tórax, el abdomen o el cerebro, señala el hematólogo Francisco Tripp Villanueva, miembro del Consejo Mexicano de Hematología.
Además se presenta baja de peso inexplicable, fiebre sin una razón aparente, sudoración excesiva, aunque la temperatura no sea muy cálida; comezón sin motivo, dolor de huesos y articulaciones, fatiga, malestar en la garganta e infecciones recurrentes.
Aunque se sabe muy poco de este tipo de esta enfermedad que también se le conoce como cáncer de la sangre, representa el quinto más frecuente en el mundo y el tercero entre la niñez.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
La mayor parte las personas pueden no tener factores de riesgo; sin embargo, se conocen algunas razones por las cuales un grupo de personas podrían tener un riesgo mayor de padecerlo.
Entre ellos se encuentran los individuos con deficiencia inmonológica congénita o aquellos con inmunodeficiencia adquirida, como las que son sometidos a trasplantes de órganos o las infectados con el VIH, así como los trabajadores que utilizan agentes químicos o quien están expuestos a radiaciones.
Hay dos tipos:
Linfoma T que se llama así porque son linfocitos que salen del timo y hay 24 tipos, y los linfomas B que son por linfocitos que surgen de la médula ósea, de estos linfomas hay 27 tipos. “Con las condiciones actuales de inmunología se sabe que hay una gran cantidad de linfomas”.
El linfoma B constituye el 70% de los casos y hay un tipo específico de linfoma B que se llama de célula grande que en México es el más frecuente, afirma el doctor Tripp. Sí tienen cura
Paradógicamente, los linfomas que pueden ser curados son los agresivos o muy agresivos, los indolentes no se pueden curar, sólo se pueden controlar.
Para los linfomas agresivos, que son la mayoría, actualmente existen opciones de tratamiento que se conocen como anticuerpos monoclonales que son terapias blanco o de trasplante de célula progenitora hematopoyética con lo que se logran reducir la sesiones de quimioterapia.
Estos dos puntos han mejorado notablemente las expectativas de los pacientes con linfomas de células grandes y ahora un buen porcentaje de ellos puede curarse, refiere el especialista.
Las células madres se obtienen de la médula ósea, pero hay que hacer punciones en el hueso, en la parte final de la columna, lo cual requiere de un quirófano. Mediante este procedimiento se puede obtener aproximadamente un litro de médula ósea, después se procesa y se congela.
“Actualmente se sabe que mediante un mecanismo que se llama aféresis, se pueden escoger las células que se requieren, se aplica una sustancia que se llama factor estimulante de colonias glanulocíticas para que las células madre que vive en la médula ósea salgan de su “casa” y circulen por los trayectos venosos en grandes cantidades y ahí es donde se aprovecha el momento para atraparlas y obtener una dosis de células”.
Se congelan mediante un mecanismo de criopreservación a temperaturas de menos de 170 grados. Se guardan en nitrógeno líquido, se somete al paciente a dosis altas de quimioterapia para destruir el linfoma y, para que el paciente no sufra los embates de la quimioterapia, se descongela su médula ósea y después se le infunde para que vuelva a regenerarse. El riesgo de complicaciones es mínimo, comenta.
Con esta técnica se duplican las posibilidades de curación, incluso en pacientes con factores desfavorable, concluye.
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