
Centro de Certificación de Alimentos USM: Rompiendo barreras de exportación
Fecha Lunes, 05 mayo a las 09:17:20 Tema Noticias Generales
El proyecto de un Centro de Certificación de Alimentos, que está siendo desarrollado por la Universidad Técnica Federico Santa María y financiado por Innova CORFO, tiene como objetivo convertirse en una entidad prestadora de servicios a nivel nacional e internacional, para determinar el nivel de residuos transgénicos en los alimentos o productos de exportación.
La creación de un Centro de Certificación para productos agroindustriales de exportación que lidera el Centro de Biotecnología “Dr. Daniel Alkalay Lowitt” (CB-DAL) de la Universidad Técnica Federico Santa María, pretende establecer las capacidades técnicas, profesionales y el equipamiento para realizar muestras de productos destinados a la exportación, verificando los requerimientos que tienen los diferentes mercados internacionales.
“Actualmente los mercados están exigiendo calidad. Está establecido que los alimentos comestibles no pueden comprender un porcentaje determinado de contenido transgénico y todos los productos que vayan a la Comunidad Europea, por ejemplo, van a exigir un certificado de libre transgénicos. Nuestra idea es desarrollar un Centro de Excelencia que le garantice al exportador que el análisis que se hizo acá esté bien, además de estar reconocido por agencias certificadoras mundiales” explica el Director del Proyecto, Dr. Hugo Peña-Cortés, investigador del CB-DAL.
El hecho que en Chile no se produzcan transgénicos no quiere decir que los alimentos elaborados en nuestro país no los contengan. Por ejemplo, la soya en casi todo el mundo es un transgénico, y es muy probable que existan productos importados que contengan material de soya, por lo que el producto final chileno puede contener algún residuo transgénico. Una de las líneas del Centro tiene como objetivo, a través de la utilización de técnicas de biología molecular, analizar una matriz de cualquier producto –envasado, fresco o semillas– y determinar si es libre de transgénicos o no.
La segunda línea es una tecnología completamente nueva en el país, y compone la adquisición de un equipo único en Latinoamérica basado en cromatografía líquida de alta presión y espectrometría de masas (LC-MS). A través de la caracterización del metaboloma, es decir las sustancias o metabolitos que componen un sistema (organismo o muestra), también es posible determinar alimentos contaminados de transgénicos, pero la idea principal es utilizar esa tecnología para identificar biomarcadores de calidad de productos.
“La idea es usar la tecnología para buscar sustancias que determinan la calidad de un cierto alimento o producto de interés comercial. Por ejemplo en la industria vinífera, es posible descubrir sustancias del vino que podrían estar directamente relacionadas con su calidad, lo que permitiría contar con un sistema analítico objetivo que demostrara que tal tipo de molécula está siempre presente (en tales cantidades) en los vinos de una calidad específica. Todo esto pensado en que la industria nacional tiene que sumarle valor agregado a sus productos y una de estas formas es certificarlo, asegurando que realmente tienes calidad en tus productos” asegura el especialista e investigador de la USM.
El proyecto denominado “Entidad certificadora de productos agroindustriales de exportación mediante el uso de técnicas moleculares y metabolómicas” tiene un presupuesto de 1.051 millones de pesos, y contempla capacitación para la gente que trabajará con las tecnologías, además de formar una entidad que ofrezca el servicio a industrias nacionales e internacionales.
“En Chile es muy reducida la capacidad en relación a organizaciones que puedan por ejemplo certificar productos libres de transgénicos. Por lo que sabemos, aún no existen entidades que utilicen la tecnología de metaboloma para certificación de productos. Por esta razón, el proyecto está pensado a nivel país, e incluso para Latinoamérica. No está cerrado sólo al mercado regional, menos por el tipo de tecnologías que se van a utilizar, ya que son tecnologías de punta que estamos desarrollando en el Centro de Biotecnología de la USM, en conjunto con el instituto Max-Planck de Alemania” sostiene el Dr. Hugo Peña-Cortés.
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