
Como frenar el proceso de envejecimiento en humanos
Fecha Lunes, 28 julio a las 17:05:30 Tema Ciencia
Como frenar el proceso de envejecimiento en
humanos y los factores que
dañan el ADN y manipulando el sistema de genes maestros que controlan
el envejecimiento para frenar este proceso.
El estudio se ha hecho sobre Caenorhabditis elegans, un gusano
nematodo que es un animal frecuentemente utilizado en estudios
genéticos por su sencillez. A pasar de las grandes diferencias
anatómicas entre este nematodo y el ser humano ambos guardan grandes
parecidos a escala genética, por lo que quizás este tipo de resultados
puedan ser aplicados al hombre en un futuro.
El estudio es potencialmente importante y ha sorprendido a los
investigadores implicados. Nos dice que el ritmo de envejecimiento
puede ser reducido mediante la manipulación de las señales del circuito
genético que hay en el interior de las células y que está encargado de
controlar el envejecimiento.
Este descubrimiento desafía además la teoría imperante del
envejecimiento que dice que nuestros cuerpos se deterioran debido al
daño causado en el material genético de nuestras células por diversos
factores como la luz solar, el tabaco, productos químicos, radicales
libres, enfermedades, etc. En su lugar se sugiere que, además de los
factores anteriormente mencionados, hay una combinación de factores
genéticos que contribuyen al envejecimiento, como la existencia de
ciertos genes que portarían instrucciones para comenzar dicho proceso.
Según Stuart Kim, de Stanford University School of Medicine, bajo la
hipótesis exógena no se puede explicar por qué un gusano puede vivir
unas dos semanas, una tortuga unos 100 años, algunas ballenas 200 años
y ciertos bivalvos 400 años. Los radicales libres o la radiación no
distinguen entre células humanas y las de un gusano, así que esas
diferencias se deben a otras causas. La nueva teoría solucionaría esta
paradoja.
Determinados genes maestros se encargan de dirigir y mantener las
funciones corporales.
Estos genes fabrican proteínas denominadas
factores de trascripción que influyen en la actividad de otros genes,
activándolos o silenciándolos. Según esta nueva teoría habría unos
genes maestros que estarían programados para fabricar más o menos
cantidad de determinados factores de trascripción. Durante la juventud
no habría cambios en este sistema, pero después la alteración de los
niveles de estos factores provocaría los cambios necesarios para
comenzar el proceso de envejecimiento.
Kim cree que sería posible frenar o incluso revertir el proceso de
envejecimiento si los científicos pudieran saber cómo mantener estos
genes maestros en su curso habitual.
Estos investigadores han encontrado que cuando los C. elegans
envejecen hay un desequilibrio en este sistema regulatorio que antes
los mantenía jóvenes. Para ello estudiaron la actividad de 20.000 genes
desde que los nematodos tenían 3 días de edad (equivalentes a los 20
años para un humano) hasta los 18 días de edad (80 ó 90 años en los
humanos).
Según los gusanos envejecían los investigadores observaron cambios en
la actividad de 1.200 genes, de los cuales algunos se habían activado y
otros silenciado. Muchos de estos genes estaban controlados por el
factor de trascripción elt3, conocido por estar relacionado con el
desarrollo de la piel y los intestinos del nematodo. En el transcurso
del tiempo elt3 se frena y su producción de factores de trascripción se
reduce. Según esta investigación esto viene causado por el aumento de
actividad de otros dos genes, el elt5 y el elt6, también relacionados
con el desarrollo de la piel y los intestinos.
Según Kim elt5 y elt6 frenaría a elt3 a la manera que se pisa el freno
de un automóvil en marcha. Según se aprieta el freno se ejerce una
fuerza y el auto desacelera dependiendo de lo apretado que esté el
“acelerador” y los genes que dependen de él dejarían de funcionar
apropiadamente.
Cuando estos investigadores bloquearon los genes elt5 y elt6 en gusanos
adultos permitieron que el elt3 siguiera actuando. Como resultado los
gusanos vivieron una semana más de lo que es normal.
Cuando expusieron a los gusanos al calor, a los radicales libres y a
otros factores que alteran negativamente el ADN no encontraron ninguna
alteración en el sistema de los genes elt ligados al envejecimiento.
Por tanto este sistema no dejaría de funcionar por factores exógenos,
sino que estaría programado para hacerlo así.
Lo que no es fácil de explicar es el mecanismo evolutivo que dio lugar
a este sistema. Había una hipótesis que mantenía que los mecanismos de
envejecimiento genéticos habrían evolucionado para eliminar a los
organismos más viejos, poniéndolos en un proceso de deterioro y que así
no compitieran con los más jóvenes en recursos. Pero la selección
natural trabaja favoreciendo los genes que ayudan al organismo a tener
la máxima descendencia posible, y una vez que el periodo reproductivo
se acaba los genes están más allá del punto en el que puedan ser
seleccionados. Por tanto, los críticos, basándose en esto último,
mantienen que no hay manera en la que el envejecimiento pueda estar
genéticamente programado.
Kim da la vuelta al argumento, como la selección natural no puede
afectar a los genes más allá de la época reproductiva los mecanismos
recientemente descubiertos aparecerían entonces por error y no pueden
ser eliminados o mejorados por selección natural precisamente por ese
mismo mecanismo, mientras que antes de ese punto el sistema funciona
bien porque ya ha sido seleccionado por evolución.
Kim cree que este proceso, junto con el daño causado en el ADN, son los
responsables del envejecimiento. Afirma que evitando los factores que
dañan el ADN y manipulando el sistema de genes maestros que controlan
el envejecimiento se podría frenar el proceso de envejecimiento en
humanos.
neofronteras.com
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