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Como saber si voy a tener cancer ? Guia para prevenir el cancer hereditario en pdf. Manual creado
por el Centro de Investigación del Cancer y la Fundación para
la Investigación del Cancer de la Universidad en Salamanca.
Las células tumorales tienen una morfología alterada que depende de la diferenciación y de la anaplasia.
- La diferenciación celular de un tumor es el grado en el que las células cancerosas se asemejan a las células normales de las que proceden, tanto morfológica como funcionalmente. Las células normales que constituyen el organismo están muy diferenciadas, lo que les permite realizar funciones específicas. Generalmente, los tumores benignos son bien diferenciados y los cánceres varían desde bien diferenciados a indiferenciados. Un grado de diferenciación bajo indica que las células tumorales son muy diferentes a lo que deberían ser para desarrollar funciones habituales en el organismo. - La anaplasia es la ausencia de diferenciación que conlleva a una falta de especialización o de función celular y, generalmente, cuanto más indiferenciado sea un cáncer, más alta es su velocidad de crecimiento. En general, lo que diferencia un cáncer maligno de otro benigno, es la capacidad que poseen sus células de lograr una trasvasación exitosa o metástatizar, que se define como la capacidad que posee una célula tumoral de infiltrarse al torrente sanguíneo o linfático, mediante la ruptura de moléculas de adhesión celular que sujetan a las células a la membrana basal, con posterior destrucción de esta última. Esta característica que se adquiere luego de sucesivas alteraciones en el material genético celular, donde es común observar cromosomas fragmentados, pérdida de genes supresores de tumores como el p53 o el bcl3, receptores de señales mutados autoinductivos etapa avanzada de diferenciación, es la que origina el proceso de metástasis; es decir, la invasión y destrucción de tejidos. Dicho proceso de trasvasación posee una escasa eficiencia, que es del orden de 1 en 10.000 casos. La baja eficiencia se debe principalmente a la actividad del sistema inmunitario.
Por otro lado, cabe destacar que la característica que hace mortales a los cánceres malignos, comparativamente con los benignos no mortales, es la mencionada capacidad de invasión de tejidos, en donde las células tumorales, generalmente cuando se alojan en el parénquima de un órgano, destruyen la arquitectura del mismo, siendo, a su vez, sus residuos metabólicos tóxicos para las células sanas adyacentes, causando la eliminación de este tipo celular. Una capacidad interesante propia de células cancerosas invasivas es la producción de vasos sanguíneos angiogénesis para nutrirse, los cuales son los responsables de la densa red vascular que poseen los tumores los tumores secretan hormonas responsables de la formación de extensas redes de capilares y vasos sanguíneos nuevos. Esta característica le permite al parénquima tumoral tener un gran aporte de oxígeno y nutrientes, lo cual favorecerá su crecimiento y proliferación a mayor velocidad y distancia. Esta capacidad se encuentra generalmente ausente en neoplasias benignas, no generando típicamente estos factores angiogénicos y en las que además sus células no poseen la capacidad de trasvasarse, por lo cual es de esperar que crezcan hasta un determinado tamaño compatible con la cantidad de nutrientes de que disponen.
En conclusión, según recientes trabajos de investigación, en general, una única mutación en el material genético celular no es la responsable de transformar a una célula sana en cancerosa; por el contrario, se requieren múltiples mutaciones que a la postre suelen degenerar en aberraciones cromosómicas, las cuales son generadas ya sea por sucesivos ciclos replicativos o por factores externos inductores de la carcinogénesis químicos, físicos y/o biológicos; en donde exista algún daño específicamente en la secuencia de exones de protooncogenes y de genes supresores de tumores, que son los encargados de regular el ciclo celular y la muerte celular programada apoptosis respectivamente [en un lenguaje menos académico la apoptosis es comparable a un suicidio, con el fin de preservar la integridad celular del tejido conservando en el mismo solo células sanas]. Cualquier otra mutación desencadenará en la transcripción de genes p53, p21 y p16 responsables, entre otros, de la apoptosis. De esta manera, es posible entonces establecer una relación entre envejecimiento y cáncer por las causas mencionadas, dado a que la mayor parte de los pacientes que padecen cáncer tienen edades avanzadas, aunque existen patologías cancerosas típicamente puerperiles, juveniles o del adulto joven. En etapas tempranas, donde existe una bajo nivel de diferenciación de estas células, se observa que la frecuencia de replicación es ligeramente mayor a la esperada; pero, aún en estas condiciones, las células siguen cumpliendo con las funciones normales propias del tejido. Luego, en estados más avanzados, es posible detectar cambios en la bioquímica celular, donde aparecen enzimas y proteínas que no son propias del tipo celular, como nuevas proteínas canal usualmente son las responsables de evacuar selectivamente altas concentraciones de quimioterápicos, y por ende de generar resistencia a los mismos, presencia de telomerasa, gradiente continuo patológico de segundos mensajeros intracelulares que participan en la transducción de señales, secuencias promotoras del ADN dañadas, etc.
abc.es - ¿Es el cáncer una enfermedad hereditaria? ¿Tener casos en nuestra familia nos predispone a la enfermedad? Estas son algunas de las preguntas a las que pretende contestar Consejo genético. Guía para prevenir el cáncer hereditario en pdf, un manual elaborado por el Centro de Investigación del Cáncer a través de la Fundación para la Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca.
La respuesta es que lo que se hereda no es el cáncer sino genes, que si mutan, están más predispuestos a inducir a otros a producir un cáncer. Pero incluso en estos casos, este factor no es más determinante que los hábitos de vida poco saludables como fumar o llevar una vida sedentaria, explica el investigador principal del Centro de Investigación del Cáncer CIC y catedrático de la Universidad de Salamanca, Rogelio González Sarmiento.
Aproximadamente entre un 5 y un 10 por ciento de los más de 200 cánceres que se conocen actualmente tienen un factor hereditario. Entre ellos se encuentra el cáncer de piel melanoma, el de mama, ovario, próstata y colon; y algunos que afectan sobretodo a los niños como el retinoblastoma o cáncer de la retina.
Por ello es importante que las personas con antecedentes de un mismo tipo de cáncer en su familia acudan al médico para que éste valore la conveniencia de realizar un consejo genético, cuyo objetivo es determinar la predisposición a desarrollar cánceres para evitar en lo posible que lleguen a producirse. Para averiguarlo se recopila información de tipo estadístico y, si es necesario, se realiza un test genético, que consite en una extracción de sangre, para analizar el ADN.
Factores ambientales - En cualquier caso, el hecho de contar con estos genes no siempre significa que se tengan el cien por cien de papeletas para desarrollar un cáncer, ya que la mutación debe desencadenarse por determinadas circunstancias ambientales, entre las que se encuentran el tabaco, una dieta poco equilibrada o la radiación solar.
Así, se puede dar perfectamente el caso de personas que, a pesar de haber heredado la predisposición no desarrollen la enfermedad. Únicamente un 10 por ciento de los mismos resultan ser casos positivos, destaca González Sarmiento, que afirma que la persona sana es quien se beneficia de estos programas, que previenen o detectan de manera precoz. Hay portadores que nunca desarrollan cáncer si hacen una vida sana, concluye el investigador.
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