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Todos nosotros hemos encarado este momento con
varios grados de temor o confianza, o miedo de hacer
el papel del tonto, o sólo estar excitados - ¡quizá
tan excitados que acabamos demasiado rápido!
Entonces, ¿qué hace si usted no ha tenido sexo
antes, está en una relación amorosa - ok, podrían
ser solamente buenos amigos - y ambos están seguros
que el momento es el adecuado para moverse? Bueno,
primero de todo haga un chequeo mental de las cosas
que importan. Aquí hay unas pocas ideas:
¿Están ambos seguros que quieren hacerlo
íntegramente? Hay alternativas - masturbación mutua
y sexo oral son a menudo tan satisfactorios, por
ejemplo. ¿Podrán hacerlo de una manera amable,
confortable, en un lugar donde se sientan seguros?
¿Han discutido ambos hacer el amor? El sexo es una
actividad íntima, pero la ironía es que mucha gente
está a menudo muy avergonzada de discutirlo. Si no
puede hablarlo abiertamente, entonces quizá necesite
repensar sus planes. ¿Está seguro que no está usando
a su chica para obtener aprobación social, y que no
va a jactarse de ello después? Tal traición es dura
de tomar para una mujer, y una cosa muy baja para
hacerle de todos modos. ¿Puede tener sexo
legalmente? ¿Le ha prestado atención a los aspectos
legales en su país - en otras palabras, tiene la
edad mínima legal para tener sexo? ¿Y qué si no?
¿Quiere tener sexo antes de casarse - en otras
palabras, hay alguna razón religiosa o familiar por
la cual debe abstenerse del coito total? Y, por
último - ¿ha pensado en la contraconcepción y en la
protección contra enfermedades transmitidas
sexualmente?
Entonces, asumamos que ha respondido a todas estas
preguntas, y que va a seguir adelante con una de las
cosas más gozosas y satisfactorias que dos seres
humanos pueden hacer. Ahora necesita saber qué
hacer. Bueno, primero de todo no entrar en pánico.
Cuando usted está excitado encontrará todos los
aspectos físicos y emocionales del sexo venir más
naturalmente que como nunca imaginó. La clave, sin
embargo, es comunicarse con su chica. Dile que es tu
primera vez - habla de ello. ¿Es su primera vez
también? Si no, usted es afortunado, porque ella
puede ayudarle (p.ej., usted podría decir "No estoy
seguro de cómo funciona, ¡pero podríamos divertirnos
averiguándolo si tú me muestras qué hacer!") No hay
que pretender ser un amante experimentado si no lo
es!
No obstante, asumiendo que ambos lo hacen por
primera vez, deben hablar sobre eso, y hay algo de
responsabilidad sobre usted de ocuparse de ella
después. Puede parecer pasado de moda decir esto,
pero creo que esta responsabilidad viene del hecho
de que es el hombre que tiene menos invertido en
sexo emocional y físicamente (si no
financieramente.) El hombre, después de todo, no
queda embarazado. Tampoco pierde su virginidad del
mismo modo irreversible en que lo hace una mujer: La
ruptura del himen de la mujer (una fina membrana a
través de la abertura vaginal que a menudo se rompe
durante la primera experiencia sexual) es un potente
símbolo del quite de su "inocencia" por el hombre.
Ahora, ¿qué sobre los aspectos físicos de esto?
Cuando se planea intimar, ayuda mucho sentirse
cómodos juntos. Presumiblemente, su relación les
haya traído una sensación de intimidad, pero siempre
se puede mejorar eso gastando tiempo haciendo algo
juntos que valga la pena. Pasen una hora en el sofá,
mimándose y besándose con emoción, con un poco de
caricias y toqueteos no sexuales, es decir,
tocándose gentilmente mutuamente de modo amoroso,
quizá, por ejemplo, por medio de un suave masaje en
la espalda, que siempre es muy popular, es una buena
manera de reducir o liberar inhibiciones y vergüenza
sobre estar más cerca sexualmente. Durante este
período de gentil afecto, quizá podría acariciar sus
pechos suavemente - a través de su ropa - pero al
trabajar hacia una mayor intimidad asegúrese de
respetar cualquier signo que muestre que está
incómoda con lo que está haciendo Y DETÉNGASE si lo
está.
Seguro que ambos se excitarán durante este tipo de
contacto, y eso puede darles una oportunidad para
avanzar las cosas. Yo digo "puede" porque aún cuando
ella pueda estar excitada, quiero reiterar el punto
de que el sexo para la mujer tiene implicaciones
diferentes que para el hombre, y la excitación
física sola puede no ser suficiente para que una
mujer desee el coito - ella también debe sentirse
protegida y segura. Usted podría decirle que
encuentra tan excitante estar con una mujer hermosa
que le gustaría un contacto más íntimo, pero que
respetará lo que ella quiera. Su respuesta, tanto
verbal como físicamente, le mostrará si ella quiere
contacto más íntimo. Si lo hace, ¡no tiene que
encontrar solo su camino! Simplemente pregúntele que
desearía hacer ella - pero hágalo suave y
tranquilamente, de un modo amoroso. Asegúrese de que
se siente respetada todo el tiempo, porque lo que le
está dando potencialmente es la cosa más preciosa
que tiene: piense en el significado del coito para
una mujer - es literalmente una aceptación de usted
dentro de su cuerpo - no un regalo a ser tomado a la
ligera por el hombre...
La primera vez, hay a menudo mucha presión para ir
por todo, pero pienso que es mucho mejor trabajar
hacia el coito sexual total a través de la
masturbación mutua. Ella puede hacerlo acabar con la
mano, o aún con la boca, aunque si ella lo está
deseando pero es tímida, puede tener que preguntarle
(piense en cómo preguntarle de una manera que sea
respetuosa por ella.) Usted puede darle placer con
la mano o la boca - dar el sexo oral a una mujer es
una experiencia muy, muy excitante para la mayoría
de los hombres, porque el aroma y sabor de ese
contacto sexual tan íntimo con una mujer son en
realidad muy excitantes. Además, cuando llegue a
poner su pene dentro de ella, puede ser más fácil si
ha pasado un poco de tiempo jugando con su vagina y
vulva de antemano, así que realmente sabe dónde
poner su pene - bueno, no se ría, ¡necesita saber
adónde va! Para ayudar a esto, algo que muchas
parejas gustan hacer en una etapa muy temprana del
juego sexual es que el hombre introduzca suavemente
un dedo en la vagina de la mujer: esto puede ser
excitante para ambos, y puede ayudar a dar al hombre
la confianza de que introducir su pene no será
difícil (lo cual no lo será si ella está bien
lubricada.)
Si usted puede refrenarse, y concentrarse en cambio
en el placer de su chica, puede encontrarse que ella
está más confiada y que responde más, y que como
resultado usted se siente con más control y menos
presionado a para actuar, lo cual es bueno porque
esa presión para actuar puede hacerlo acabar
demasiado rápido - o, menos comúnmente, tener
dificultades en acabar.
A esta altura, usted ya debe ser su héroe, y ella
estará pensando en usted como en un tipo sensible,
cariñoso (espero), pero desde ya está todavía la
dificultad de la primera penetración para terminar.
Preferentemente, ambos deberían estar desnudos, en
intimidad, y excitados, juntos en un ambiente
cómodo. No intente la penetración hasta que ella
esté lista - pídale que le diga cuándo le gustaría a
ella que la penetrara. No se avergüence de esto -
tenga en cuenta que es su primera vez, y que le
gustaría ser sensible a sus sentimientos. Puede
aprender a darse cuenta de estas cosas solo por sí
mismo más adelante. ¡En su primera vez tendrá más
que suficiente para pensar! Si ella espera que usted
sepa todo, y que haga todo el trabajo, y que juzgue
cuándo está lista para la penetración, entonces
espera demasiado.
Cuando esté lista, ella se sentirá probablemente tan
excitada y caliente como usted, pero puede tomarle
más tiempo llegar a ese punto, y ella necesitará más
contacto físico y besos para llegar allí - a
propósito, besar es muy a menudo estimado por una
mujer como una de las cosas más conmovedoras y
eróticas que un hombre puede hacer por ella,
¡entonces usted podría asegurarse que es un buen
besador! Eventualmente, sin embargo, ella estará
físicamente excitada (por ejemplo, su vagina estará
bien lubricada, así como su pene produce lubricación
natural o así llamada "pre-eyaculación" en la forma
de mayor o menor cantidad de líquido claro al estar
erecto) y también mentalmente lista para el contacto
mucho más íntimo del momento en el que usted inserte
su pene en su vagina y el acto sexual comience hasta
cerca del clímax. No olvide que esta pre-eyaculación
de su pene puede contener esperma, y no olvide usar
un condón si esa es la manera en que va a asegurarse
de que no haya consecuencias indeseables de hacer el
amor.
Cuando esté listo para penetrarla, pídale guiar su
pene (con o sin condón) dentro de ella. Como dije
antes, esto puede ser más fácil si usted ha pasado
tiempo jugando suavemente con su vagina y vulva de
antemano, de modo que usted sepa realmente dónde
poner su pene. Entonces aparece la temida cuestión
de las posiciones, tanto para el hombre como para la
mujer. La posición del misionero - donde la mujer
yace acostada de espaldas, y el hombre se acuesta
sobre ella cara a cara - es la más fácil para su
primera vez. Encontrará que mover sus caderas para
producir el movimiento de su pene hacia adentro y
hacia afuera de su vagina es muy instintivo y
natural, y será muy agradable y muy posiblemente tan
excitante y estimulante que bien puede acabar
directamente - esto es muy normal, y no es algo para
preocuparse - después de todo, mejorará al tener más
experiencia. Es muy improbable que ella vaya a tener
un orgasmo por medio del coito la primera vez que lo
intente, sin embargo trate de durar antes de
eyacular. En esta situación es importante que la
mujer reciba su placer, por lo tanto, no la deje
insatisfecha (es decir, sin tener un orgasmo.) Usted
puede ya sea esperar hasta que esté nuevamente
erecto y entonces intentarlo una segunda vez - use
otro condón - o si prefiere, podría hacerla acabar
manualmente. Si lo hace así, pregúntele cómo le
gusta ser tocada de ser necesario, porque un toque
directo a su clítoris es muy a menudo doloroso, y es
mejor hacerlo indirectamente. Nuevamente, el sexo
oral (si ella está feliz con la idea) es una buena
forma de ayudar a una mujer a tener un orgasmo, y la
mayoría de las mujeres realmente se sienten
fantásticas cuando un hombre se lo hace a ellas. Y,
si usted puede, permanezca con ella durante la noche
y mímela para que se sienta especial; o, si hacen el
amor al mediodía ¡no salga corriendo!
USE UN CONDÓN SI ELLA NO TOMA LA PÍLDORA O SI USTED
ESTÁ INSEGURO DE LA HISTORIA SEXUAL DEL OTRO!!!
En definitiva, la felicidad de la experiencia
dependerá de estar relajados y felices con el otro.
Muy probablemente su primera vez será moderadamente
exitosa, pero espere eso - no espere mover la tierra
- ¡eso vendrá después! Lo más importante es que les
guste estar juntos y que no sientan remordimiento,
temor o vergüenza sobre la experiencia. Sobre todo,
no sea poco sincero (por ejemplo, no le diga que la
ama si no lo siente!) Mi palabra final es de
advertencia - no lo hagan completo al menos que
ambos realmente lo quieran. Sobre todo, no lo hagan
por sentirse presionados a hacerlo. Principalmente,
disfrútense. Y disfruten del sentido de masculinidad
que seguirá inevitablemente a su primera vez. ¡Usted
verá qué bueno es ser un hombre!
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Posiciones sexuales
Aquí hays algunas sugerencias para disfrutar del placer de
la penetración en las relaciones sexuales. Ya se sabe que la
penetración no es la única manera de conseguir placer, pero
no cabe duda que proporciona una gran fuente de estímulos
eróticos. Aunque el modelo que se ofrece es el de una pareja
heterosexual: hombre y mujer. Puede servir de inspiración a
otras orientaciones sexuales: Gays y lesbianas.
Existen muchas otras porque, gracias a la experimentación,
las parejas pueden encontrar posiciones más avanzadas o
inusuales que aporten variedad a su vida sexual.
De estas posiciones básicas se pueden derivar muchísimas
otras. Sólo depende de la imaginación y la disposición de la
pareja a buscar variación y novedad.
Cara a cara
La medusa
Si el hombre está dotado de flexibilidad y resistencia, esta
posición tiene una variante muy atractiva para los amantes del
balanceo durante el coito. En cuclillas, el hombre recibe a la
mujer preparado para quedar realmente extasiado: sus movimientos
pueden imitar los de una hamaca, yendo de atrás para adelante
con los pies bien apoyados en el piso. De otra manera, él puede
quedarse inmóvil y dejar que ella se mueva hasta el final.
La fusión
Para esta postura, el hombre se sienta echando su cuerpo
levemente hacia atrás y apoyando sus manos al costado del
cuerpo. Las piernas pueden estirarse o flexionarse según la
comodidad que se disponga y la cabeza puede estar relajada. La
mujer, asumiendo el rol activo de la ocasión, pasa sus piernas
por encima de su compañero y apoya sus brazos atrás del cuerpo.
La estimulación previa debe ser intensa, ya que durante la
penetración esta postura impide el acercamiento manual y el
contacto de las bocas. La mujer marca el ritmo o se pacta un
encuentro pene-vagina con un movimiento de ambos hacia el
centro. De cualquiera de las dos formas, es esencial que el
clítoris aproveche los impactos con el cuerpo de él. La mirada
tiene un componente fundamental y la palabra puede ser un
increíble arma para gozar la fusión por completo.
El deleite
Ella se arrima al borde de la cama o de una silla. El se
arrodilla para dejar su pene a la misma altura que la vagina de
ella, que se abre de piernas para recibir el sexo de su
compañero y echar su cuerpo para atrás en una sutil relajación.
Al mismo tiempo, el cuerpo de él es envuelto por las piernas de
ella mientras se ocupa de marcar el ritmo de la penetración.
La amazona
En este caso, es el hombre quien se relaja y se acuesta boca
arriba, con las piernas levemente abiertas y flexionadas hacia
su pecho. La erección la espera a ella, que se acomoda en
cuclillas amoldándose a la postura adoptada por él. La mujer se
"sienta" literalmente en el pene de su compañero. Debe hacerlo
lentamente.
Sus muslos impulsarán todo el movimiento que necesita esta
postura, donde la penetración se da en sentido arriba-abajo.
Sólo apta para espíritus arriesgados y mentes abiertas, "La
amazona" es la mujer que cabalga a su hombre de la manera más
salvaje y primitiva.
La posesión
Las piernas se entrelazan en esta postura sensual y placentera,
donde la mujer permanece acostada y con las piernas abiertas
esperando que su compañero la penetre sentado y tomándola de los
hombros para regular el movimiento. El pene entra y sale
desviando su movimiento hacia abajo, ya que la altura del
vientre de la mujer queda levemente más arriba que la del
hombre.
Sentados
La hamaca
El hombre está sentado (preferentemente en una superficie
dura, no la cama), con las piernas flexionadas y se toma la
parte posterior de sus rodillas. De esta manera, recibe a la
mujer que se hace penetrar acomodándose en el espacio que
queda entre las piernas de él y su tronco. El presiona con
las rodillas el cuerpo de su compañera, la atrae hacia el
suyo provocando el vaivén de ambos mientras, por ejemplo, le
besa los pechos que están a la altura de su rostro. Una
sensación única que recuerda el tierno ir y venir de las
hamacas de la infancia.
El trapecio
El hombre se sienta con las piernas abiertas y su compañera
(ya penetrada) arriba de él. Tomándola de las muñecas, ella
se va relajando hacia atrás hasta caer por completo: debe
estar súper relajada y entregada a la fuerza de su compañero
que la atrae a su cuerpo con sus brazos provocando la
embestida necesaria para el coito.
Es una postura complicada ya que requiere la liviandad de la
mujer, bastante equilibrio de ambos y la fuerza y habilidad
del hombre. Ideal para cambiar la rutina y probar nuevas
emociones...
La doma
El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera que se
encaja a su cuerpo sentándose también sobre la erección de
él. La mujer puede hacerse desear tomando el pene con la
mano y posándolo sobre su vagina haciendo movimientos suaves
sobre ella, pero sin introducirlo. El hombre puede imponer
su voluntad presionando a la mujer hacia su miembro
lentamente, mirándola a los ojos.
La pasión del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de
ambos al alcance de la mano para causar escalofríos en el
otro son algunas de sus bondades. La doma puede ser un
camino hacia un orgasmo intenso e inolvidable.
La butaca

Recostado sobre una almohada o almohadón confortable, el
hombre se sienta con las piernas flexionadas y un poco
abiertas. Esta posición permite la postura que consiste en
que ella se siente cómodamente en el espacio que él forma
con su cuerpo. Con la ayuda de sus manos, el hombre acomoda
a su compañera en su erección, controlando ambos el ritmo y
la intensidad de la penetración.
Las piernas de ella se apoyan suavemente en los hombros del
hombre, quien tiene su cabeza atrapada y envuelta en los
muslos de su compañera. El hombre puede tocar el clítoris de
ella al tiempo que la sostiene de la cintura con fuerza. La
dificultad que reside en acercar los rostros y lo osado de
la propuesta, convierten a "La butaca" en una postura
diferente y extremadamente sensual.
De pie
La carretilla
Al borde de la cama y con los antebrazos apoyados, la mujer
se dispone a ser "levantada" de las piernas por el hombre,
quien de pie detrás de ella, la penetra sosteniéndola de los
muslos. El estímulo y el placer se concentran en los
genitales de ambos, pero es el hombre quien lleva el ritmo
atrayendo el cuerpo de ella hacia el suyo.
La variedad de movimientos y sensaciones que permite la
postura es asombrosa: circulares, ascendentes y
descendentes, con las piernas de ella más cerradas o bien
abiertas...
La sorpresa
Esta postura es ideal para los amantes del sexo más salvaje
y primitivo. El hombre, de pie, toma a la mujer por detrás y
la penetra tomándola de la cintura. Ella, relaja todo su
cuerpo conforme la gravedad hasta apoyar sus manos en el
piso. El hombre "sorprende" a la mujer por detrás y marca la
cadencia del coito. Para ella, el placer se concentra en el
ángulo de abertura de la vagina que, al ser limitado,
provoca una sensación de estrechez muy placentera para
muchas mujeres.
Para él, la sensación más poderosa se expande desde el
glande, que entra y sale de la abertura vaginal a su antojo
y acaricia el clítoris en las salidas más audaces. Además,
el campo visual del hombre abarca el ano, los glúteos y la
espalda, zonas altamente erógenas para muchos. La dominación
que él ejerce y la relajación total de ella pueden favorecer
el jugueteo del hombre con el ano de ella: introducir un
dedo durante el coito puede ser enormemente excitante.
El abrazo total
La pareja está de pie, desnuda y enfrentada. Ella trepa a su
compañero por los hombros y abraza su cuerpo con las
piernas. El toma a la mujer de los glúteos y la atrae a su
cuerpo para penetrarla. El abrazo total es parte de un sexo
pasional y creativo, donde el contacto corporal es muy
completo. El ritmo del coito puede ser de dos maneras: de
arriba hacia abajo o de atrás para adelante, dependiendo de
la intensidad de placer que ambos experimenten con cada
opción.
Ella encima
El sometido
El hombre se acuesta cómodamente entregando su placer a la
voluntad de su compañera. Aprovechar este juego de
sometimiento masculino puede ser un estimulante total para
ambos: el encuentro puede empezar con caricias y besos de
ella a él, que permanece siempre en la misma posición, para
terminar en la penetración profunda que permite la posición,
donde ella se coloca de espaldas y controla los movimientos
ayudándose de los brazos.
Muy erótico para el hombre resulta que ella asome su rostro
por sobre su hombro. Además, el hombre tiene un fácil acceso
al ano y los glúteos de su compañera, quien puede disminuir
la velocidad de los movimientos para disfrutar del estímulo
anal o de que su pareja toque sus pechos.
Variante de: Cara a cara

Esta postura clásica también se realiza con la mujer en la
posición dominante, lo que resulta muy excitante para muchos
ya que modifica sustancialmente lo tradicional en la "Cara a
cara" que es el hombre sobre la mujer. De esta forma ella
puede frotar su clítoris en el vientre de su compañero con
más facilidad y según su antojo.
Es ideal para las mujeres a las que les cuesta llegar al
orgasmo y necesitan una estimulación muy directa del
clítoris y los labios vaginales. Además el hombre puede
tocar impunemente los glúteos de su compañera, meter sus
dedos en el ano de ella y atraerla hacia su cuerpo con
fuerza tomándola de las nalgas.
Variante de: El sometido
Otra forma de probar esta postura es que la mujer extienda
su cuerpo hacia atrás, apoye sus brazos en los de su
compañero y extienda sus piernas hacia adelante. De esta
manera, el hombre podrá llegar a sus pechos con facilidad y
la mujer podrá apoyar sus glúteos en el vientre de su
compañero y realizar movimientos circulares.
El pene no puede penetrar tanto en la vagina, lo cual puede
ser sumamente excitante para ambos.
Variante de: La fusión

Si el hombre se relaja y apoya todo su cuerpo y la mujer se
incorpora levemente, la fusión adquiere una variante donde
la penetración es más profunda. El ritmo lo sigue llevando
ella y el movimiento que sale con más facilidad es el
arriba-abajo que la mujer debe realizar sobre su compañero.
Las manos de ella pueden tocar el pecho de él o tomar su
pene como si lo masturbara para aumentar el placer de ambos.
Él encima
El arco
Variante del "Cara a cara", el arco es una posición que, a
través de una pequeña variante, modifica las sensaciones al
extremo. La mujer permanece acostada boca arriba con las
piernas abiertas y flexionadas, apoyando sus brazos detrás
de los hombros. Cuando su compañero esté listo para
penetrarla, eleva sus caderas y se posa sobre las piernas
flexionadas del compañero.
El placer que ella recibe se centra en la penetración
profunda y en la particularidad de sentir toda la zona
vaginal y abdominal envuelta de la piel del hombre. El
cansancio que se experimenta al mantener la posición se ve
recompensado con la potencia del orgasmo que puede provocar.
Las aspas del molino

Boca arriba, la mujer se tiende con las piernas abiertas a
recibir a su compañero que, en esta posición, la penetra de
frente a las piernas de ella. La diferencia de sensaciones
es notable en este tipo de penetración: el clítoris y los
labios vaginales están en pleno contacto con la pelvis y los
alrededores del pene del compañero y la penetración más
accesible es a través de movimientos circulares. El hecho de
no poder verse cara a cara le da un encanto especial a la
postura. La novedad de las caricias sorprende gratamente: la
mujer puede acariciar las nalgas de su compañero, clavar
suavemente sus uñas en la parte posterior a las rodillas,
asir los testículos de su compañero. El hombre; chupar los
pies de ella, morder sus dedos, acercar su mano a los
genitales de ambos que se están fundiendo y tomar su pene
para penetrarla mejor.
La profunda
Esta es una posición de penetración total, de allí su
nombre. Con las piernas elevadas y abiertas, ella aguarda a
que su compañero introduzca el pene en su vagina para calzar
sus piernas en los hombros de él, que apoyará sus manos para
regular el movimiento.
A muchas mujeres puede parecerles complicada, incómoda o
dolorosa la visualización de esta postura, pero vale la pena
probarla porque ofrece la penetración absoluta y un contacto
genital único: los testículos se posan suavemente entre los
glúteos y el clítoris se encuentra presionado por la
abertura de las piernas. La dificultad para besarse y la
distancia de los rostros pueden ser ampliamente excitantes
para ambos.
La catapulta
Elevar las caderas, en el caso de las mujeres, es una
valiosa fuente de placer, ya que pone en contacto con el
cuerpo del hombre áreas de su cuerpo que, en posiciones más
tradicionales, no se tocan. En este caso, el hombre se
arrodilla y recibe la vagina de su compañera dejando que
ella apoye los glúteos en sus muslos. La mujer puede
extender sus piernas en el torso del varón o flexionarlas
apoyando las plantas de los pies en su pecho.
El hombre tiene fácil llegada al clítoris, por lo que puede
estimular la zona con las manos y mirar la vagina en primer
plano. El ritmo lo marcan juntos, acorde al deseo de ambos y
a la flexibilidad de la mujer.
El espejo de placer
Ella se acuesta de espaldas, boca arriba. Levanta sus
piernas y deja que él las sostenga arrodillado al final de
su cuerpo y apoyando el otro brazo en el piso. El hombre
penetra, domina y posee el control. La postura permite
variar el sentido de la penetración y la apertura de las
piernas. Los rostros no pueden acercarse y las manos poco
pueden hacer en esta posición, lo cual genera una ansiedad
sumamente excitante: ambos cuerpos corren juntos la carrera
para llegar al orgasmo y reflejan en el otro los más
variados gestos de placer y lujuria.
Por detrás
El furor salvaje
También conocida como "perrito", esta posición es apasionada
y salvaje. Ambos en cuatro patas, concentra una cantidad de
ventajas que pocas posturas tienen: la comodidad del hombre
para tocar el clítoris o el ano de su compañera, la variedad
de movimientos que permite, la posibilidad de que la mujer
tome con una mano los testículos del hombre y la facilidad
para intercalar sexo anal y vaginal.
Además, la posición permite al pene "atraparse" entre los
glúteos, lo cual suele ser muy excitante para el hombre. En
pocas palabras, el encuentro sexual que incluye esta postura
suele ser salvaje y hacer furor entre sus protagonistas.
El tornillo

Nada más recomendable para una mujer con dificultades para
llegar al orgasmo que las posturas que presionan el clítoris
mientras la vagina es penetrada. En "El tornillo" esto se
cumple a rajatabla. Ella se acuesta en el borde de la cama y
tiende sus piernas flexionadas a un costado de su cuerpo
(cada mujer sabrá cuál de los dos lados le resulta más
confortable).
Esto permite mantener el clítoris atrapado entre sus mejores
aliados para llegar al preciado orgasmo: los labios
vaginales. La mujer puede contraer y relajar toda la zona,
mientras él la penetra arrodillado frente a ella y tocando
sus pechos.
Variante de: La doma
La mujer también puede "domar" a su potro colocándose de
espaldas a él y marcando el ritmo apoyando sus pies en el
piso. Él, a su vez, puede tocar sus pechos, besar su cuello
y tirar del cabello de su compañera mientras ella se mueve.
El ángulo de visión que ofrece esta variante es uno de los
más excitantes para el hombre, ya que permite ver en primer
plano cada embestida que realiza su compañera.
De lado
El molde
Con las piernas juntas y recogidas (para que presionen bien
al pene), la mujer se tiende de costado y relaja su cabeza
hacia atrás mientras él la penetra, ya sea por la vagina o
por el ano (excelente posición para sexo anal) Los
movimientos deben ser suaves y coordinados y la penetración
lenta y profunda: ambos cuerpos se amoldan como dos piezas
perfectas de un rompecabezas... "El molde" es ideal para
mujeres que tienen problemas en alcanzar el orgasmo y/o
gustan de causar la fricción del clítoris durante el coito:
las piernas juntas logran este efecto tan placentero.
La libélula

Ambos tendidos de costado, en un lugar cómodo y flexible,
como la cama. Ella de espaldas a él, los cuerpos
amoldados... En un alarde de destreza, la mujer pasa su
pierna externa flexionada abriendo la puerta al placer: el
hombre la penetra haciendo palanca con la pierna de ella,
que se apoya en la cadera de él.
La penetración llega hasta la mitad del camino, por lo que
el goce viene de la mano del deseo de que se haga profunda y
estalle en el orgasmo más excitante...
La somnolienta
La mujer se tiende de costado y el hombre se ubica en su
espalda para penetrarla. Ella estira una pierna hacia atrás
y la enrosca en la cintura de él. Ideal para hombres dotados
y mujeres flexibles, "la somnolienta" cumple varios anhelos
de las mentes fantasiosas: en primer lugar, que ella esté de
espaldas a él, y al mismo tiempo acceda a su rostro y
cuello.
Además, que él tenga cómodo acceso al clítoris y los pechos
de su compañera. La apertura de la pierna posterior de ella
para recibir al pene y el abrazo de esa misma pierna
alrededor del compañero es quizás lo más sexy de esta
postura.
El coito
Pienso que hacer el amor, tener sexo, o como quiera
llamarlo, es uno de los placeres más grandes que hay. Y me
gusta lo que implica la expresión "hacer el amor", en la que
un pene dentro de una vagina es en realidad sólo una parte
de un proceso mayor que puede ser satisfactorio en todas sus
etapas. El contacto físico, incluyendo los besos, los
masajes, el contacto visual, el uso de los sentidos de la
vista y del olfato, y escuchar emocionadamente a su pareja
son todas partes vitales del proceso de obtener y dar
satisfacción.
Cunnilingus y fellatio
La mayoría de los hombres saben exactamente qué placentero
es recibir el sexo oral, pero parece haber más rechazo de
parte de las mujeres en dar el sexo oral que a recibirlo.
Por lo tanto aunque los hombres gay no tienen problema en
persuadir a sus parejas a realizar el fellatio (porque la
mayoría de los hombres saben qué placentero puede ser, es un
asunto de dar y recibir), algunos heterosexuales lo harán.
Así, ¿qué debe hacerse? Muchos de los sitios web sobre el
tema no están escritos de manera agradable para la mujer, y
podrían ser fácilmente desechados más que estimulantes si
usted fuera a presentárselos a una pareja renuente. Pienso
que la clave es que si una mujer es renuente a realizar el
acto cuando usted quiere que lo haga, nada más que una
gentil persuasión podría florecer en un gran tema de
relación. Al fin, usted podría considerar qué es lo más
importante para usted. Y amigos, tengamos un poco de
sensibilidad sobre el asunto de tragar/escupir. El semen
podría no saber tan lindo como usted se imagina - puede
absorber el sabor de lo que ha comido recientemente,
especialmente especias, y raramente, cerveza. Lo peor de
todo, así me dijeron, son los espárragos. Hmm... a veces he
servido eso como parte de una cena romántica... quizá nunca
más, sin embargo.
Desde ya si usted no puede lograr que lo haga, es una
frustración, y puede indicar algunos prejuicios sexuales
bastante profundos, como, quizá, que el sexo es sucio, y que
las chicas buenas no van por ese tipo de cosas. (¡Le sugiero
que no se lo diga!) Quizá su actitud cambiaría si se tomara
algún tiempo dándole placer oralmente. Si aún esto no
funciona, o si ella no quiere que usted lo haga, entonces
tiene mi simpatía. La cosa más triste de todas es que el
cunnilingus (el uso de la lengua, labios y boca de la pareja
sobre los órganos sexuales de la mujer - una idea excitante,
pero una palabra horrible) parece ser una manera en la cual
aún mujeres que tienen dificultad en tener el orgasmo pueden
conducir para llegar a ellos fácilmente.
Todavía somos impulsados a un nivel profundo por nuestra
ascendencia ancestral, y aún cuando comprendo que para
algunos varones los aspectos "animales" del sexo pueden ser
un poco dejados de lado (la dignidad humana y todo eso,
usted sabe), quizá necesitemos permitirnos reaccionar a
nuestros respuestas básicas a las vistas y olores
naturalmente estimulantes de las regiones íntimas de una
pareja. Si el aroma y gusto le molestan a usted, entonces
¿por qué no incluir un baño tibio y sesiones de masaje en
sus relaciones? Y obviamente este asunto les atañe a ambas
partes, porque los hombres a veces necesitan asegurar que su
higiene sea la correcta.
La mejor manera de averiguar cómo dar placer oral a una
mujer es escuchar lo que quiere su pareja. Un punto final -
hay un pequeño número de hombres que encuentran a la idea de
dar placer oralmente a sus parejas incómoda. Entonces pruebe
esta imagen: en el arte chino antiguo, los genitales de la
mujer son a menudo pintados como una flor peonía. Y si toma
una bocanada de peonía, su rostro se sumerge en una vasta
multitud de pétalos rosados. ¡Delicioso!
Fuente: info-pene.com
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