En su continuo empeño por proteger sus propiedades, las casas disqueras han recurrido a una gran cantidad de métodos para evitar la piratería de sus discompactos. Es debatible si logran eso, pero cierto es que han irritado a muchas personas que han comprado esos discos y se ven limitados en lo que pueden hacer con éstas. Pero parece que esta vez se les fue la mano.
Sucede que un investigador de seguridad computarizada, Mark Russinovich descubrió casi por casualidad que tenía instalado en su computadora un rootkit (Según Wikipedia, un rootkit es un conjunto de herramientas software que permiten esconder actividades -caballos de troya, virus, entre otras- no deseadas e intrusas dentro de una computadora, luego que el programa o atacante ha logrado introducirse a ella, dejando una vía de acceso oculta que le permita accesarla nuevamente en el futuro). Pues bien, Russinovich se puso a investigar y descubrió que este rootkit fue instalado al correr un discompacto del dúo de música country Van Zant, distribuidos por Sony-BMG.
Y ¿qué es lo que hace? Cuando uno introduce este disco en una computadora Windows, aparece una ventanita con la licencia de uso (EULA) que le informa que para escuchar la música, debe instalar un programa propietario que puede ser desinstalado facilmente. El programita impone un límite de 3 copias del discompacto (también protegidas). Si intenta pasar su música a su iPod, sepa que no lo va a lograr, pues el programita lo impedirá. Nada nuevo realmente excepto que usaron el rootkit para esconder todo lo que instalaron y que está tan malamente escrito que desinstalarlo va a causar más daño a su computadora (perder el uso de su unidad de CD-ROM y la posibilidad de tener que reinstalar Windows para remediarlo no es pellizco e ñoco), algo muy diferente a lo que prometía el aviso de instalación.
Y para echar más leña al fuego, un hacker puede aprovechar ese rootkit para esconder todo lo que necesita para accesar esa computadora. Digo, todavía nadie lo ha hecho, pero todos los expertos en seguridad opinan que es posible.
Fred von Lohmann, abogado de la Electronic Frontier Foundation (EFF) explicó a PCWorld cual es el problema base: "Están instalando programas sin decirle al usuario claramente que fue instalado y hace bien dificil el poder desinstalarlo. Y peor aún, el programa no está bien hecho... Creo que la mayoría de los usuarios lo consideraran ofensivo".
Cediendo un poco a la presión, Sony-BMG ha publicado una página con instrucciones de como eliminar el rootkit sin dañar Windows. Pero seguramente este no será el último de los intentos de las disqueras (y otros proveedores de contenido) para proteger sus propiedades limitando lo que los usuarios pueden hacer con éstas.
Si le interesa conocer más detalles sobre el tema, puede leer el escrito que Russinovich publicó en el blog SystemInternals (www.sysinternals.com).
Puedo entender y respetar el que las disqueras intenten proteger sus intereses, pero no me parece que penalizar a los que compran sus discos legalmente sea la solución. El que verdaderamente quiere copiar esos discos para piratearlos conoce un montón de formas para evitar todas esas medidas y aún así conseguir una copia exactamente igual que el original.