Muchos inventos del siglo XIX – teléfonos, aviones, fonógrafos - han
ayudado a dar forma a nuestro mundo moderno. Sin embargo, podría
decirse que el descubrimiento de 1846 de la anestesia quirúrgica eficaz
tiene un lugar de honor entre los avances del siglo. Antes de la
llegada de anestésicos eficaces, la cirugía era el desesperado último
recurso que usaba métodos primarios y peligrosos para aliviar las
sensaciones del paciente (incluyendo grandes dosis de opio o alcohol, o
golpear al paciente para dejarlo inconsciente). Hoy en día, se inyecta
novocaína por el dentista, una espinal o epidural durante el parto,
sedación profunda para un procedimiento menor, o una anestesia general
para una cirugía mayor, el uso de la anestesia efectiva es una rutina
que forma parte de nuestros cuidados médicos.
"A person can be sedated and appear to be asleep, they can be amnesic and not remember anything,
but their body can still have a physiological response to a stimulus" "Consider the tree falling in
the forest analogy. If you had pain and you don't remember it, did you really have pain? From an
anesthesiologist's standpoint, yes, because we have to address those physiologic changes that occur
with response to stimulus." en www.rps.psu.edu
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| Primeras anestesias |
Aunque la mayoría de nosotros hemos experimentado la anestesia, el
público general tiene un pequeño entendimiento de qué es y cómo
funciona.
De acuerdo con Steve Kimatian, profesor asociado de anestesiología y
pediatría en el Colegio de Medicina del Estado de Pennsylvania, la
anestesia no es una sola entidad, sino más bien una manipulación de
varias funciones fisiológicas del cuerpo.
“En el sentido más básico, se puede decir que la anestesia consiste
en cuatro componentes: hipnosis, amnesia, analgesia y relajación
muscular”, explica Kimatian.
Estos componentes – que varían desde las inyecciones de anestésicos
locales a la anestesia regional (tales como la espinal y la epidural) o
a la anestesia general – podrían ser combinadas o usadas por separado
dependiendo del tipo de cirugía que necesite el paciente.
A pesar de que pudieras haber pensado que estabas “dormido” para la
amigdalectomía de cuando eras un adolescente, técnicamente estabas en
un estado de profunda hipnosis. Cuando finalmente despertaste en la
sala de recuperación, probablemente no recordaras nada sobre la cirugía
– gracias a los efectos de los agentes inductores de amnesia que te
proporcionaron.
Pero Kimatian explica que la sedación y la amnesia no necesariamente
significan la misma cosa. Puedes estar “dormido” durante el
procedimiento pero más tarde recordar oír las voces de los doctores, o
puedes también estar “despierto” durante el procedimiento, hablando con
los doctores, respondiendo a sus preguntas, y siguiendo sus órdenes,
pero no recordar nada.
Dice Kimatian que aunque no recuerdes tener algún dolor durante la
cirugía, no significa necesariamente que el dolor no estuviese allí.
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| Anestesia epidural |
“Una persona puede estar sedada y parecer estar dormido, pueden
estar amnésicos y no recordar nada, pero su cuerpo puede aún tener una
respuesta fisiológica a los estímulos”. “Considera la analogía de la
caída del árbol en el bosque. Si tuvieras dolor y no lo recuerdas,
¿realmente tenías dolor? Desde el punto de vista de un anestesiólogo,
sí, porque nosotros hemos tratado aquellos cambios fisiológicos que
ocurren con la respuesta a los estímulos”.
En casos que necesitan anestesia regional, ¿cómo bloquea el anestesiólogo el tacto de partes específicas del cuerpo y no otras?
Kimatian explica que si tocamos una estufa caliente, los receptores
térmicos en nuestra mano envían una señal eléctrica a nuestra médula
espinal las cuales se comunican por señales con nuestro cerebro, y
nosotros reaccionamos por la experiencia al dolor y movemos nuestra
mano por el estímulo. Para asegurarnos que nos sentimos dolor durante
una cirugía o procedimiento, el anestesiólogo usa analgésicos o
anestésicos locales que bloquean la señal en algún punto entre el
estímulo y el cerebro.
“Podría hacer una anestesia regional selectiva en un único dedo,
para bloquear sólo los nervios de ese dedo, y no podrías saber si está
dolorido”, dijo Kimatian. “O puedes bloquear todos los nervios del
antebrazo y así no podrías sentir el dolor allí. Podrías bloquearlo
hasta el hombro. Podrías bloquearlo en el espacio epidural donde los
nervios entran en el saco espinal, o puedes dejar a la persona
completamente dormida y bloquearlo a un nivel cerebral”. El arte y la
ciencia de la anestesia, dice Kimatian, es saber cómo adaptar ambas
técnicas y la dosis a las necesidades individuales de los pacientes.
“Comprender el delicado equilibrio entre los efectos deseados y los
efectos secundarios no deseados requiere un conocimiento médico a fondo
de la fisiología y la farmacología”, añadió.
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