Todos en alguna etapa de nuestra vida hemos soñado con tener una casa o departamento propio...
Valore si es el Momento para contratar Una deuda de Largo plazo
A muchas personas, el hecho de pagar una renta les parece, erróneamente, un acto similar al de tirar su dinero a la basura.
Prefieren
ahorrar arduamente para juntar el enganche, y enriquecer a los bancos
pagándoles altas tasas de interés, y esto también podría percibirse
como tirar el dinero a la basura.
De cualquier forma, el comprar una casa puede hacer un sentido financiero, aunque no siempre.
Es
cierto que una propiedad podría incrementar su valor con el tiempo, y
nos puede ofrecer una cierta seguridad financiera, pero muchas veces no
sucede al mismo ritmo que la inflación.
Por otro lado, también es cierto que los gastos de una renta suelen incrementar al mismo ritmo que la inflación.
Sin
embargo, el tener una propiedad para habitarla no garantiza de ninguna
forma una estabilidad o un futuro financiero brillante.
Antes de
considerar la compra de un bien inmueble, debemos tomar en cuenta lo
siguientes consejos: Tener nuestras Finanzas Personales en orden.
Antes
de pensar en comprar una propiedad, una persona debe sentarse a
analizar su presupuesto presente, su habilidad para contraer deudas y
poder pagarlas, así como sus metas financieras futuras.
Uno debe asegurarse que su deseo de tener una casa no interrumpa o posponga otras metas financieras.
Los
gastos del nuevo hogar deben permitirnos continuar ahorrando para
nuestro retiro, la educación de nuestros hijos y nuestras demás metas
de largo o de corto plazo.
Analizar nuestra capacidad para generar ingresos, en el largo plazo. El mundo de hoy es muy volátil.
Un
día una persona puede estar muy segura en su empleo, y al día siguiente
ser liquidada ante un amplio programa de recorte de personal.
Un
error muy común de la gente es olvidar esta parte. Las hipotecas suelen
ser créditos a muy largo plazo, y uno debe estar seguro de poder
generar el flujo de efectivo suficiente para poder hacer frente a sus
obligaciones durante ese periodo.
Determinar si el momento es el
adecuado. Muchas veces, sobre todo las personas que por primera vez
quieren comprar, basamos nuestra decisión en lo que nos dicen los
vendedores.
Ellos son personal entrenado para convencernos de que
nos están ofreciendo una verdadera ganga y que seguramente una casa
propia nos dará muchas satisfacciones y consolidará nuestra familia.
También conocen técnicas de venta capaces de hacernos olvidar la seriedad con la que tenemos que tomar una decisión como ésta.
Nunca
debemos dejar de analizar todos los aspectos, inclusive el de nuestro
momento. Tal vez hayamos estado pensando en poner un negocio.
Quizás
no pensemos quedarnos mucho viviendo en esa propiedad, y tengamos la
perspectiva de cambiarnos de ciudad en menos de cinco años.
Todos esos componentes deben ser analizados: la casa representa un costo de oportunidad.
Analizar el sentido financiero que nos ofrece el comprar, contra el de seguir rentando.
En ocasiones podemos hacer mejor uso de nuestro capital si seguimos rentando una casa.
Por
ejemplo, en ciertas ocasiones podría ser más conveniente usar nuestro
dinero para, por ejemplo, poner un negocio propio, que a su vez nos
genere flujo de efectivo positivo, en lugar de gastarnos todo nuestro
dinero en una propiedad para habitarla.
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