Un grupo de científicos de la universidad de
Washington han estudiado el impacto que tendrá el aumento progresivo de
las temperaturas o calentamiento global en las selvas tropicales y han concluido que muchas
especies de insectos podrían desaparecer si no se frena el efecto
invernadero.
No sólo el oso polar o el pingüino se enfrentan al reto del
calentamiento global.
El calentamiento global es el mayor cambio para la vida en la tierra
de este siglo. Su impacto sobre las especies salvajes variará de unos
lugares a otros y todavía no se ha estudiado con exactitud cual será su
magnitud o su distribución gobal. Sin embargo, según el estudio
publicado hoy por la universidad de Washington los insectos de las
zonas tropicales, al ser muy sensibles a los cambios de temperatura,
podrían llegar a desaparecer a finales de este siglo.
En su investigación, que se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences
los científicos estadounidenses han estudiado cómo el cambio en las
temperaturas entre 1950 y 2000 ha afectado a 38 especies de insectos.
Además estos resultados serían extrapolables a otros animales de sangre
fría como ranas o lagartos que también viven en el trópico y cuya
existencia se ve igualmente amenazada.
Estas especies viven en
unas condiciones climáticas óptimas, muy cerca de la temperatura máxima
en la que pueden vivir, y tienen muy poco margen de adaptación por lo
que los cambios en la temperatura les afectan especialmente. A
diferencia de los animales de sangre caliente, no pueden regular su
propia temperatura por medio, por ejemplo, de una gruesa capa de
pieles. Su comportamiento se limita a buscar el sol o la sombra
dependiendo del clima.
Además, otras zonas, que actualmente
tienen temperaturas mucho más bajas, podrían verse invadidas por estos
animales, lo que tendrá a su vez, efectos en la polinización de las
plantas y en la cadena alimenticia.
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