Los ingenieros de la Nasa sabran del estado de
los conjuntos solares a partir de la transmisión de Phoenix enviada a
través del orbitador NASA Mars Odyssey.
La nave Phoenix de la NASA aterrizó en la región polar norte de
Marte para comenzar tres meses de examen de un lugar elegido por su
probabilidad de tener agua helada al alcance del brazo robótico del
aterrizador.
Las señales de radio se recibieron a las 7:53:44 p.m. Hora del
Este(01:53:44 p.m en España) confirmando que el Aterrizador de Marte
Phoenix había sobrevivido a su difícil descenso y toma de tierra 15
minutos antes. Las señales necesitaron ese tiempo para viajar desde
Marte a la Tierra a la velocidad de la luz.
Los miembros del equipo de la misión en el Laboratorio de Propulsión
a Chorro de la NASA en Pasadena, California; Lockheed Martin Space
Systems en Denver; y la Universidad de Arizona en Tucson, aclamaron la
confirmación del aterrizaje y esperaron ansiosos mayor información de
Phoenix a altas horas de la noche.
Entre los que se encontraba en la sala de control del JPL estaba el
Administrador de la NASA Michael Griffin, quién apuntó que este era el
primer aterrizaje exitoso en Marte sin airbags desde la Viking 2 en
1976.
“Por primera vez en 32 años, y sólo la tercera vez en la historia,
un equipo del JPL ha llevado a cabo un aterrizaje suave sobre Marte”,
dijo Griffin. “No podría estar más feliz de estar aquí y ser testigo de
este increíble logro”.
Durante su vuelo de 680 millones de kilómetros de la Tierra a Marte
tras su lanzamiento el 4 de agosto de 2007, Phoenix dependía únicamente
de la electricidad generada por los paneles solares durante la etapa de
vuelo. Esta etapa se abandonó siete minutos antes de que el
aterrizador, encapsulado en una cubierta protectora, entrase en la
atmósfera marciana. Las baterías proporcionan electricidad hasta que el
propio par de conjuntos solares del aterrizador se despliegan.
“Hemos pasado la parte más dura y ahora podemos volver a respirar,
pero necesitamos ver si que Phoenix ha abierto sus conjuntos solares y
comienza a generar energía”, dijo Barry Goldstein del JPL, director del
proyecto Phoenix. Si todo va bien, los ingenieros sabrán del estado de
los conjuntos solares entre las 10 y 10:30 p.m. Hora del Este(04:00 -
04:30 hora de España) a partir de la transmisión de Phoenix enviada a
través del orbitador Mars Odyssey de la NASA.
El equipo también observará la transmisión del domingo noche para
confirmar que la cámara estéreo y la estación climática han girado a
sus posiciones verticales.
“¡Que aterrizaje tan emocionante! Pero el equipo espera impaciente
el siguiente conjunto de señales que verificarán la salud de la nave”,
dijo Peter Smith de la Universidad de Arizona, investigador principal
de la misión Phoenix. “Apenas puedo contener mi entusiasmo. Las
primeras imágenes terrestres del terreno polar marciano crearán el
marco de nuestra misión”.
Otro despliegue crítico será el primer uso del brazo robótico de
2,30 metros a bordo Phoenix, el cual no se intentará hasta dentro de al
menos dos días. Los investigadores usarán el brazo durante las próximas
semanas para obtener muestras de tierra y hielo para los instrumentos
de laboratorio del aterrizador.
Las señales que confirman que Phoenix ha sobrevivido al aterrizaje
se reenviaron a través de Mars Odyssey y se recibieron en la Tierra en
Goldstone, California, en la estación de antenas de la Red de Espacio
Profundo de la NASA.
Phoenix usa materiales de una nave construida para su lanzamiento en
2001 que fue cancelada en respuesta a la pérdida de una nave similar
durante un intento de aterrizaje en 1999. Los investigadores que
propusieron la misión Phoenix en 2002 vieron la nave sin uso como un
recurso para lograr una nueva oportunidad científica. A inicios de
2002, Mars Odyssey descubrió que había grandes cantidades de hielo de
agua bajo la superficie a lo largo de gran parte de las altas latitudes
de Marte. La NASA eligió la propuesta Phoenix sobre otras 24 propuestas
para convertirse en la primera empresa en el programa de Exploración de
Marte de misiones seleccionadas de forma competitiva.
La misión Phoenix está liderada por Smith de la Universidad de
Arizona con la dirección del proyecto en el JPL y el socio de
desarrollo en Lockheed Martin, Denver. Las contribuciones
internacionales proceden de la Agencia Espacial Canadiense; la
Universidad de Neuchatel en Suiza; las Universidades de Copenhague y
Aarhus en Dinamarca; el Instituto Max Planck en Alemania; y el
Instituto Meteorológico Finlandés
www.jpl.nasa.gov