Las medidas del WMAP tienen una precisión determinada, y sus datos
poseen barras de error que pueden ser del orden de lo que se pretende
medir. Por eso la ESA planea lanzar el satélite Planck, que permitirá
estudiar el fondo cósmico de radiación con una precisión sin
precedentes.
Parece que el toro ataca de nuevo. No teman, no se trata del animal de
cuatro patas con cuernos, se trata del objeto matemático con forma de
rosquilla embistiendo a la Cosmología moderna, pues pudiera ser que el
Universo tuviera precisamente topología toroidal.
A pesar de llevar mucho tiempo estudiando el Universo no sabemos
algunas de sus características principales, una de ellas su topología.
No es fácil saber, cuando se está dentro de él, si un universo tiene la
forma de un toro o es simplemente plano. De hecho, desde el punto de
vista geométrico, aunque no topológico, localmente serían la misma
cosa. Supongamos que en un principio, y para poder visualizar mejor
estos conceptos, las tres dimensiones espaciales de las que disfrutamos
se reducen a dos. Sería como ese videojuego antiguo de los asteroides
en el que una nave triangular se podía mover por la pantalla plana 2D,
y que al desaparecer por un lado o borde aparecía por el otro. Para el
hipotético tripulante de esa nave su universo sería plano,
bidimensional, finito e ilimitado (carente de bordes o límites reales).
La nave puede terminar en el mismo lugar incluso si viaja durante mucho
tiempo. Topológicamente su mundo se puede visualizar “desde fuera” como
la superficie de un toro-2D o, definiéndolo más vulgarmente, como la
superficie de una rosquilla (ver dibujo superior).
Podemos pensar sobre un universo un poco más complicado si añadimos una
dimensión espacial extra. Tendremos entonces un toro-3D, un análogo a
un espacio cúbico de tal modo que, a la manera de la pantalla del
videojuego de antes, si desapareces por uno de los “lados” apareces por
el otro al instante al ser esas dos “caras” la misma cosa (ver dibujo
inferior izquierdo). De hecho, no tendría bordes reales al ser
ilimitado, y solo ponemos éstos para así poder pensar más fácilmente
sobre ello. Este universo sería finito debido a su especial topología
y, para simplificar y poder entenderlo mejor, asumiremos además que
este universo sencillo, a diferencia del nuestro, no está en expansión
ni es tan grande.
Un observador en ese universo empezaría a darse cuenta de la
peculiaridad topológica de la realidad en donde vive cuando viera
imágenes sucesivas de sí mismo en diferentes momentos de su pasado
(dibujo inferior derecho). La luz, al igual que la nave del videojuego,
recorrería sin fin el espacio toroidal finito e ilimitado. Sería como
vivir en una habitación con sus paredes, techo y suelo cubiertos de
“espejos” especiales que uno al mirar viera su propia espalda en lugar
de su cara. El número de veces que un sujeto se podría ver a sí mismo
dependería del tiempo transcurrido desde la formación de este universo.
Pudiera ser entonces que el Universo real, nuestro universo, tuviera
una topología toroidal. Esta idea empezó a tenerse en consideración
cuando se estudió en detalle el fondo cósmico de microondas y se
observaron patrones inesperados. El Universo está en expansión, es muy
grande y no muy antiguo. De tener una topología toroidal nos sería
difícil reconocer la imagen de nuestra propia galaxia en una estadio
primitivo al otro lado del Universo, si es que a luz le ha dado tiempo
recorrer esa distancia. Pero justo después de la gran explosión el
Universo sufría oscilaciones al igual que la membrana de un tambor, o
como las ondas sobre la superficie del agua. En esa época el Universo
visible (todo lo que vemos del Universo) era pequeño y cada parte de él
se veía influenciado por las demás partes, por tanto esas oscilaciones
deberían también verse afectadas por la topología.
Las reliquias de esas oscilaciones pueden verse en el fondo cósmico de
radiación como fluctuaciones de la temperatura. La sonda WMAP
(Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) de la NASA estuvo estudiando ese
fondo cósmico hace unos años y levantando mapas de él.
Si el Universo fuera infinito, en su época primitiva habría contenido
oscilaciones de todos los tipos posibles y esa característica se vería
en los mapas del WMAP. Pero en lugar de eso se puede observar un
déficit de las oscilaciones de longitudes de onda larga.
Una posible explicación a este hecho sería, además de la imprecisión en
las medidas, que el Universo fuera en realidad finito. ¿Qué topología
encajaría con ese modelo de Universo? Hace unos pocos años se propuso
una topología alternativa para un modelo de Universo finito que era
toroidal, pero bastante más compleja que la expuesta antes. Se puede
pensar en ella si, en lugar de un cubo, visualizamos un dodecaedro
(algo similar a un balón de fútbol) en el que sus caras enfrentadas
fueran la misma cosa, al igual que en el videojuego de los asteroides
los lados enfrentados son el mismo lado. En este modelo también
podríamos aparecer en el mismo sitio si viajáramos lo suficientemente
lejos, asumiendo la ausencia de expansión. Lo malo es que, aunque
podemos pensar en él y calcular sus características, en este caso no
podemos visualizar “desde fuera” este espacio “toroidal” con agujeros
múltiples.
No obstante, este modelo sufrió problemas. Según algunos investigadores
se deberían ver imágenes repetidas de objetos cosmológicos distantes y
este efecto impondría patrones concretos que no han sido observados en
los datos del WMAP.
Ahora Frank Steiner y sus colaboradores han vuelto a analizado los
datos de 2003 procedentes del WMAP buscando patrones correspondientes a
diferentes topologías. Usaron tres técnicas diferentes para comparar
las predicciones en las fluctuaciones de la temperatura en diferentes
regiones del cielo. Para los tres casos el modelo que mejor encaja
sería un toro-3D, el análogo tridimensional a la rosquilla (toro-2D) y
mucho más sencillo que el modelo del dodecaedro propuesto por
Jean-Pierre Luminet. Además, y según sus cálculos, el Universo tendría
un tamaño de 56.000 millones de años luz de diámetro siendo, por tanto,
pequeño.
De todos modos los expertos del campo no están de acuerdo sobre qué
modelo es mejor, sobre si son correctos o sobre si son posibles otras
topologías. Ha habido cierta polémica sobre este tema en los últimos
tiempos.
Las medidas del WMAP tienen una precisión determinada, y sus datos
poseen barras de error que pueden ser del orden de lo que se pretende
medir. Por eso la ESA planea lanzar el satélite Planck, que permitirá
estudiar el fondo cósmico de radiación con una precisión sin
precedentes. Quizás las futuras medidas realizadas por Planck ayuden a
resolver la topología del Universo.
En todo caso el descubrimiento de que el Universo es finito tendría, sin duda, importantes implicaciones filosóficas.
http://arxiv.org