Los investigadores señalaron que aunque las células madre tienen
el potencial de convertirse en alguno de los más de 200 tipos de
células que forman el organismo humano -hueso, músculo, piel, sangre,
etc.-, uno de los mayores problemas de los científicos es la
incapacidad de controlar su proceso de diferenciación.
Nuestro planteamiento fue básicamente explotar los propios
mecanismos internos para guiar la diferenciación como conjunto de la
población de células, señaló Séguin, la investigadora principal del
estudio.
"Al manipular la expresión de los factores de transcripción -cómo
se comunica la información genética dentro de la célula- fuimos capaces
de comprender cómo influir en la determinación del destino de la
célula" añadió Séguin.
Los investigadores se concentraron en la producción de células
endodérmicas jóvenes a partir de células madre embrionarias. Las
células endodérmicas son las precursoras de órganos como los tractos
respiratorio y digestivo, pulmones, hígado y páncreas.
Los investigadores advirtieron de que su descubrimiento no
significa que se puedan utilizar ya las células madre en pacientes
humanos pero destacaron que "es un importante paso en el proceso".