Anonymous escribió "Nina
Hormazábal, del Departamento de Arquitectura de la Universidad Técnica
Federico Santa María, cursa un doctorado en la Universidad de
Nottingham, donde habita una casa que puede monitorear desde cualquier lugar del
mundo.
A simple vista
parece una casa normal, si no fuera por la particularidad de que se encuentra al
interior de un recinto universitario y que está dotada de un sistema de
monitoreo continuo, con el fin de conocer en terreno su funcionamiento y poder
así comprobar que su diseño y la integración de tecnologías, que incorporan el
uso de energías renovables, fueron proyectados para que sea una vivienda
energéticamente eficiente.
En ello
consiste “The creative energy homes project”, proyecto de investigación aplicada
implementado por la Universidad de Nottingham, donde Nina Hormazábal, académica
del Departamento de Arquitectura de la Universidad Técnica
Federico Santa María, realiza un Doctorado en evaluación de
postocupación de viviendas energéticamente eficientes proyectadas para la era de
la reducción de emisiones de carbono.
Y qué mejor
manera de hacerlo que habitando una de las seis casas implementadas para estos
fines. En ella realiza todas las actividades propias de un hogar, pero con la
ventaja de poder abrir y cerrar ventanas; encender y apagar luces desde
cualquier lugar del mundo, a través del celular o el computador. Además, poder
saber constantemente cuál es el consumo energético de la vivienda, la energía
que está recibiendo a través de las distintas fuentes de energías renovables,
las temperaturas en sus distintos recintos, entre otros. Por eso, junto a su
compañera de vivienda, Deborah Adkins, están siendo monitoreadas constantemente,
para determinar los patrones de uso de la vivienda.
“Es
interesante poder estudiar estas viviendas, dado que en ella se están probando y
monitoreando muchos parámetros, tanto cuantitativos como cualitativos. El factor
principal de la implementación de este proyecto es estudiar distintos diseños
para viviendas que integren el uso de nuevas tecnologías y materiales, energías
renovables, eficiencia energética, y con ello contemplar la reducción de las
emisiones de carbono producidas por el funcionamiento de una casa”, comenta
Hormazábal.
Así, el
gobierno del Reino Unido se ha propuesto varias metas para ir reduciendo las
emisiones en el corto plazo, implementando una serie de modificaciones a la
reglamentación para las nuevas viviendas en los próximos años. De hecho, hay
algunas que ya están en vigencia, aunque el fin último es lograr para 2016 que
los nuevos hogares reduzcan sus emisiones a cero y que además pueda funcionar
con la mínima demanda de energía, “una meta altísima si consideramos que Estados
Unidos tiene una meta similar, pero para el 2050, y que Alemania ha venido
trabajando en el tema desde hace más de 20 años, por ejemplo”, dice la
académica.
Cada una de
estas viviendas ha sido auspiciada por distintos socios de la empresa privada,
cada uno de los cuales incorpora una serie de tecnologías y materiales
provenientes de diversas empresas, donde muchos de ellos están en
experimentación. Por ejemplo, la casa BASF -habitada por Hormazábal
y Adkins- cuenta con calefacción a través de biomasa: “se trata de calefacción
por combustión lenta cuyo combustible es una planta local de fácil crecimiento
que es convertida en pellets. Otro ejemplo es la reutilización de agua lluvia
para los excusados y el lavado de ropa”, explica la académica.
Todas las
viviendas incluyen tecnologías que utilizan fuentes de energías renovables como
el agua lluvia, el sol, el suelo y el viento. Además, la tendencia es que todos
los sistemas de climatización sean pasivos. También las estrategias
constructivas están específicamente pensadas para el clima de la latitud donde
están localizadas, por lo tanto el aislamiento térmico, la orientación de las
ventanas y el control de las infiltraciones para evitar pérdidas, resultaron
cruciales en el proceso de diseño.
Dentro de este
mismo proyecto se está construyendo una vivienda como las de los años 30,
replicando la misma resistencia térmica de su envolvente (techos, muros
perimetrales, ventanas y puertas en contacto con el exterior). “Hubo que hacer
ladrillos especiales, para lo que se utilizaron vidrios monolíticos simples (muy
similar a un vivienda chilena antes de nuestra reglamentación térmica). La
investigación en este caso apunta a mejorar de la manera más óptima posible la
calidad térmica de la envolvente, con el objeto de que responda a las exigencias
de la reglamentación que se proyectan en los próximos años”, cuenta la
arquitecta.
Y no se trata
de un tema ajeno a la realidad nacional, pues “en Chile tenemos el mismo
problema respecto del parque de viviendas construido, que no responde a la
reglamentación térmica actual, y si queremos alcanzar buenos índices de
eficiencia energética habrá que pensar, no solamente en la vivienda nueva, sino
también en cómo se rehabilitarán las millones de casas existentes a lo largo de
nuestro territorio. Aunque partimos 30 años después que la mayoría de los países
del mundo desarrollado, el problema de la eficiencia y crisis energética es
indudablemente una problemática global, que hoy está muy patente en nuestro
país”, destaca Hormazábal.
Más
información en:
http://www.nottingham.ac.uk/sbe/creative_energy_homes/
http://www.basf.co.uk/en/uk/house/
"